8 de agosto, Día Internacional de Acción por las Dos Vidas

Por Maria Emilia Ghersi

Para Foro Patriótico


Se cumple un nuevo aniversario de ese 8 de agosto de 2018 en que el Senado de la Nación, con el apoyo de millones de argentinos que se movilizaron a lo largo y ancho del país, optó por el rechazo total del aborto, priorizando el derecho a vivir de las mujeres y niños por nacer.





Pero resulta injusto y exiguo acotar todo lo que implica esa fecha a esos renglones. Porque no fue sólo un día. Fue el fruto del trabajo, sacrificio, compromiso y pasión de quienes, desde su lugar, con sus medios y desde mucho antes, lucharon para que una Argentina más justa e inclusiva sea posible. Quienes se plantaron y exigieron a nuestra clase política propuestas superadoras y efectivas, que protejan a la vida de la madre y del niño por nacer, y firmes en sus valores e ideales.


Me acuerdo de ese día como si fuese ayer. La lluvia y el frío. El barro hasta las rodillas y el abrigo que parecía no alcanzar. El cansancio que acechaba pero los nervios que nos mantenían alerta. La adrenalina de la espera pero con responsabilidad e inquietud, porque en las manos de nuestros senadores estaba la vida de millones de argentinos. El sentir común de las miles y miles de personas que, a pesar de todo ese escenario desalentador, se reunieron frente al Congreso para gritar y exigir “SALVEMOS LAS DOS VIDAS”.


Ese día, Argentina se convirtió en un ícono de la defensa por la vida, en un símbolo de esperanza para dar fuerzas y alentar a que sus pares también salgan a las calles y griten hasta el cansancio que la vida de todos vale por igual.


Sin embargo, sabíamos que no era un verdadero triunfo. Éramos conscientes de las realidades que atravesaban, y atraviesan, las mujeres embarazadas en situaciones de vulnerabilidad y de la cantidad de vidas que la tragedia del aborto se lleva. Por eso señalamos, aun hoy, que el camino es una educación sexual real e integral, libre de ideologías, agilizar los procesos de adopción, inclusive prenatal, crear programas de acompañamiento verdadero a estas mujeres y a sus hijos, entre otros.


Pero finalmente no alcanzó y, el 30 de diciembre del 2020, el cielo pareció mucho más gris y pesado. Nuestros representantes se dejaron vencer, dando el brazo a torcer y aprobando la ley más cruel, inhumana y discriminatoria, sin escuchar al pueblo argentino.


Este 8A nos encuentra distintos. Golpeados, pero nunca rendidos. De pie, para dar las batallas que sean necesarias, firmes y decididos a trabajar por una Argentina para todos, en la que nadie está de más.


Porque el verdadero triunfo será cuando el aborto no solamente no sea legal, sino que sea impensable. No vamos a parar ni a bajar los brazos, vamos a gritar todavía más fuerte, hoy y siempre: TODA VIDA VALE.