Algunos aspectos de los orígenes del peronismo que se han pasado por alto

Por Claudio Chaves -

 

Al contrario de los que se ha afirmado sobre la orientación progermánica del gobierno militar de 1943, Bonifacio del Carril, insospechado de simpatías por el golpe y el nazismo, afirma: ``Se ha dicho que algunos jefes y oficiales argentinos estaban comprometidos en ese momento con el gobierno alemán para trabajar por el triunfo de las fuerzas del Eje. No lo creo de ninguna manera. Por lo demás, los hechos demuestran que, una vez apoderados los militares del gobierno de la Nación ejecutaron, con presión extranjera o sin ella, no es el caso de dilucidarlo ahora, actos favorables a las naciones aliadas que el gobierno de Castillo se había negado a realizar: la ruptura de relaciones con los países del Eje en enero de 1944 y la declaración de guerra en mayo de 1945. Ocurrió simplemente que los militares que tenían la fuerza resolvieron que debían ser ellos y no el sucesor del doctor Castillo, quienes habrían de establecer las condiciones y circunstancias en las que se rompieran o no las relaciones con los países del Eje y en la que se entraría o no en la guerra''. (Del Carril: Crónica interna de la revolución libertadora).

UN HOMBRE FUNDAMENTAL En el primer gabinete del 43 hubo un hombre fundamental: su canciller, el Almirante Segundo Storni. Amerita conocer su pensamiento geopolítico, razón por la cual fue convocado al cargo. Escribía, Storni: ``Para evitar falsas interpretaciones debo manifestar que, a mi juicio, la experiencia de un siglo, a partir de 1807, prueba en forma continua la actitud favorable y benevolente del gobierno inglés hacia el pueblo argentino; y que, si balanceamos los intereses de orden comercial, podemos ver, con la elocuencia de los números, hasta qué punto está ligada la economía argentina a ese gran foco de cultura y de consumo que se llama el Reino Unido''.


Luego de plantear la unidad con los países iberoamericanos afirmaba: ``Con el Brasil una misma vía nos comunica con el mundo y sobre ella nuestros intereses son paralelos. Yo no encuentro un motivo de conflicto en cambio hay poderosas razones de orden económico y militares que aconsejan el buen acuerdo y mutuo apoyo'' (Storni, Intereses argentinos en el mar).


Observe el lector que, por aquellos años, de auge nacionalista, plantear acuerdos con Brasil, como lo hizo, Ramón J Cárcano, el general Sarobe, Pinedo y Perón, entre otros, sonaba a traición.


El nacionalismo rosista tenía a Brasil como su mayor enemigo geopolítico. Los buenos vínculos con el Brasil no podían salir de ideologías de patrias chicas, como el nacionalismo. Por el contrario, una vertiente del liberalismo sería buena portadora de estas ideas.


José María Rosa en su libro La Caída de Rosas, publicado en 1958, el libro más importante que he escrito según él, aseguraba que Brasil era el enemigo mortal de nuestro país. Ha sido el agente disociador de Uruguay, Paraguay y casi lo hace con Entre Ríos, para sostener luego que el Pronunciamiento de Urquiza es el hecho más vergonzoso de nuestra historia, afirmando equivocadamente que el Ejército que comandaba el entrerriano se pasó con armas y bagajes al Brasil.

STORNI Y EL GOU Fue el almirante Storni con ayuda del GOU, y particularmente la pluma del coronel Juan Perón los redactores de la carta dirigida al canciller Cordell Hull solicitando el equipamiento bélico para nuestras Fuerzas Armadas. Summer Wells el vicecanciller había renunciado unos días antes, una pena, pues este hombre guardaba una mirada más inteligente y menos ideológica sobre el gobierno argentino, esta ausencia determinó la brutal reacción de Hull haciendo pública la carta con el afán de golpear fuertemente al gobierno militar. Cordell Hull se identificaba con la izquierda liberal del Partido Demócrata representada por el vicepresidente Wallace, quien al dejar la vicepresidencia se inclinó más hacia la izquierda, recibiendo el apoyo del Partido Comunista Norteamericano cuando se presentó como candidato del Partido Progresista a las presidenciales de 1948. Se opuso también al enfrentamiento con la URSS a partir de 1947 rechazando la idea del Manifiesto Truman que dio inició a la Guerra Fría.


Rodolfo Araoz Alfaro militante del Partido Comunista y allegado a su secretario general, Arnedo Alvarez, cuenta en su libro El Recuerdo y las Cárceles el vínculo excelente que mantenía con la Embajada Norteamericana, especialmente con su agregado cultural Griffith: ``Era un hombre simpático que proclamaba ideas progresistas, se decía partidario de Wallace, el vicepresidente''. Griffith era un político inquieto y melifluo. Un dirigente gremial de notable sensibilidad e inteligencia, nos cuenta: ``Que, en el mes de enero de 1943, antes de la revolución del 4 de junio, Griffith estaba organizando esas fuerzas, eternas enemigas del pueblo. En un mitin realizado en la ciudad de Córdoba asistieron los representantes del Partido Comunista, la Unión Cívica Radical, la democracia progresista y allí Griffith les dijo que los Estados Unidos contribuirían a la consolidación de la Unión Democrática para llegar a una unidad entre todas ellas para embarazar la acción del presidente Castillo''. (Luis Monzalvo).


El progresismo norteamericano organizaba contra un presidente constitucional lo que luego haría con el gobierno militar.


¿Qué hacía un Demócrata norteamericano con el partido comunista argentino? Sencillo, los comunistas del mundo eran aliados de los Estados Unidos. Perón supo utilizar inteligentemente, Braden o Perón, en pentagrama antiimperialista en el marco de auge del nacionalismo. Pero no se engañaba, aquí lo que hubo fueron los últimos cañonazos de la guerra civil europea entre comunismo y fascismo de la cual nos habla el historiador Nolte.


El presidente Roosevelt afirmaba por aquellos años, el último de su vida: ``He venido siguiendo de cerca y con creciente preocupación el desarrollo de la situación argentina, en los últimos meses. Esta situación ofrece la extraordinaria paradoja de una creciente influencia nazi-fascista y de una progresiva aplicación de los métodos nazi-fascistas en un país de este hemisferio''. Por aquellos años el Partido Demócrata se hallaba muy izquierdizado a consecuencia del enfrentamiento ideológico con la derecha fascista.


El historiador Potash, que no hace mención a las diferencias en el gabinete norteamericano, una lástima pues aclararían muchas cosas, sin embargo, llega a decir sobre esta carta: ``En general puede concebirse la carta como un desesperado alegato de los elementos proaliados encabezados por el almirante Storni, en favor de la comprensión de EE.UU. y de algunas concesiones que fortaleciesen la posición de aquellos frente a sus rivales nacionalistas''. El mismo historiador reconoce que Perón participó en la redacción.


Con cierta indiferencia a los asuntos ideológicos, un refinado historiador argentino observa el enfrentamiento por razones personales. ``Es posible que las causas del metódico hostigamiento a la Argentina no pudieran encontrarse en razonados fundamentos políticos, sino en la senda de las historias personales de algunos personajes claves de la política norteamericana como Corder Hull y Spruilli Braden''. (A. Lanus, `De Chapultepec al Beagle').


Lo que no percibieron los grupos tradicionales argentinos, los demócratas norteamericanos, y la intelectualidad liberal-progresista argentina es que había una derecha liberal-conservadora antifascista, como fue el gobierno de Justo o el pensamiento de Perón en el marco del golpe de 1943. Desde aquellos años y hasta nuestros días ser de derecha es ser nazi-fascista. Un error fatal para comprender la historia.


En la Alemania de 1930, el nazismo en auge fue el principal responsable de la destrucción de la derecha democrática representada por el Partido Nacional Popular Alemán, el Zentrun y el Partido Popular Alemán. Si en ese país había algún político asimilable a Perón ese fue el general Kurt von Schleicher quien procuró, sin poder realizarlo, una alianza con los partidos anteriormente citados más el Ejército, la Federación General Alemana de Sindicatos y un sector del nacional socialismo, el de Gregor Strasser, para impedir el acceso al poder de Hitler y fracasó. Dos años después sería asesinado por orden del gobierno nazi. En la España de la Guerra Civil la derecha republicana fue barrida por el franquismo.

EISENHOWER Cuando llegaron al poder los Republicanos con el general Eisenhower, la relación entre Estados Unidos y Perón mejoró notablemente. Perón se hallaba más cómodo con los republicanos y con Eisenhower a quien valoraba puesto que advertía acerca de los errores de Roosevelt y Truman especialmente por haber abandonado a Chiankg-Kai-Chek y entregado China al comunismo y renunciar de esa manera al Asia. (Descartes 24/1/1951).


Esta conducta la repetiría años después el embajador Braden. Lo que intelectuales y políticos argentinos y europeos entendieron como una postura antiimperialista de Perón, asimilable a la izquierda o el nacionalismo, no fue otra cosa que una clara política de derecha que se defendía del ataque de la izquierda demócrata norteamericana. Traído a nuestros días, es equiparable a la hostilidad que la izquierda demócrata representada por Sanders, Kamala Harris o el mismo Biden, practican sobre Bolsonaro o Kast. Braden tenía como asesor al coronel Gustavo Durán un ex oficial del ejército republicano español y miembro del Partido Comunista.


¿Antiimperialismo? Es improcedente afirmarlo.