Chile en la encrucijada

El revanchismo del gobierno de Chile hace que el país vecino atraviese turbulencias políticas que lo dejan parado en un plano de incertidumbre e indirección donde hay sólo una certeza: el Estado está creciendo, y la violencia en la sociedad chilena también.


Por Bastian Gajardo

Para Foro Patriótico

 

El nuevo gobierno entrante de la mano del progresista con tintes comunistas, que según sus mismas palabras se encuentra a la izquierda del Partido Comunista no tendrá una tarea fácil, la inflación, el terrorismo, las expectativas, la corrupción y todos aquellos problemas que deben ser resueltos por un gobierno sub 40 que es parte de aquella generación del selecto grupo de idiotas que cree que el socialismo no funciono porque no fue aplicado por ellos dificulta sustancialmente la tarea. En conjunto con este nuevo gobierno, hace casi un año se encuentra desarrollándose la convención constitucional que tiene por objeto escribir una nueva carta magna para que conduzca a los chilenos por los próximos años, sin perjuicio que a juicio de este autor lo que salga de ese selecto grupo de políticos sin la capacidad técnica necesaria para tamaña hazaña será un espanto o desastre. Debemos recordar que la comisión que redacto la Constitución que nos garantiza nuestros derechos por allá por los años 70 fue trabajada por abogados de alto renombre y de carácter técnico, tanto de izquierda como de Derecha, con el fin de dar certeza jurídica y que esta sirviera como una forma de defensa de los ciudadanos frente a los atropellos que podrían sufrir por parte del Estado. Dicha tarea tuvo un plazo de 7 años en donde se logro el texto integro que después fue modificado en mas de 50 oportunidades de acuerdo con el avance que requería la legislación como son materias de Probidad y transparencia, además de ls propias normas del juego democrático.


La actual convención con su revanchismo y venganza lo que ha hecho es maximizar el Estado, crear naciones paralelas con incluso sistemas de justicias para cada uno de ellos y dejar de lado los Derechos políticos de primera y segunda generación, que al parecer de los chilenos son tan normales en su aplicación.


Mientras la ministra del interior es recibida con disparos al aire en la región de la Araucanía se fragua en Santiago la autonomía de esa zona con su sistema propio de justicia que no hará mas que ampliar las peticiones territoriales de este grupo en donde se encuentran delincuentes, respetables hombres con reivindicaciones cuestionables y lamentablemente narcoterroristas. En ese sentido el entregar poder a una etnia indígena que jamás tuvo un sistema de justicia, que no conocía de elementos básicos de la civilización como es el Derecho de propiedad no puede resultar bien, lo que no ha sido comprendido por los convencionales que en base a sus inamovibles convicciones mezcladas con ideología no hace más que conducir dichos sistemas al fracaso.


En cuanto a la legitimidad de dicha convención es cuestionable que el acuerdo político para iniciar este proceso se dio en el marco de desesperación de los gobernantes mientras quemaban todo Santiago y destruían cientos de fuentes laborales, sumado a los cupos reservados para indígenas sin conocimientos y lo injusto que son dichos escaños, que no son logrados por convicciones o ideas, sino que por pertenecer a un grupo que no se encuentra en igualdad de ley con el resto de los chilenos. En el mismo sentido una vez iniciada la convención la aparición del convencional Rodrigo Rojas Vade quien invento una enfermedad grave que afecta a miles de chilenos como es el cáncer para obtener votos e incluso se revelo que realizo rifas a beneficio con el fin de obtener fondos para su tratamiento, lo que fue descubierto por un reportaje periodístico. Todo esto sumado a otros episodios vician el inicio del proceso que fue diseñado a la rápida y como un experimento que debiese funcionar de buena forma y que tiene por objetivo regir la vida de los chilenos por muchos años.