El ecologismo y la izquierda

Por Francesco Giubilei

Publicada en Fundación Disenso el 2 de noviembre de 2021


El programa de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se celebrará en Glasgow en noviembre, vuelve a centrarse en el tema medioambiental que siempre estuvo en la agenda mediática y política a pesar de haber sufrido un retroceso a causa del Covid. El evento Youth4Climate celebrado en Milán en los últimos días con la presencia de Greta Thunberg y la reunión de los ministros en la pre-Cop, han actualizado el debate sobre el medio ambiente que se caracteriza por algunos falsos mitos:


La política se humilla ante Greta Thunberg. La activista sueca dijo que “las políticas climáticas son solo bla bla bla” señalando directamente a los políticos. De hecho, en Europa se ha hecho mucho por el clima. Por el contrario, en China, en los últimos 40 años, las emisiones de CO2 han pasado de 2.000 a 12.000 millones al año mientras que los países occidentales han ido disminuyendo progresivamente sus emisiones. No estaría mal que Greta Thunberg y otros activistas medioambientales dirigieran sus críticas a China en vez de a Occidente.

Ausencia de propuestas. Y hablando de críticas: en un off the record, un ministro italiano, después de escuchar el discurso de Greta Thunberg, se preguntó: “¿Pero dónde están las propuestas?”. No podemos seguir aplicando un enfoque crítico y derrotista sin presentar ideas que tengan en cuenta las necesidades de las empresas y de los ciudadanos.

Incremento de los impuestos relacionados con el medio ambiente. A decir verdad, hay una propuesta y siempre es la misma: impuestos, impuestos, impuestos. Estos días, el aumento del precio de la energía viene determinado por el hecho de que los combustibles fósiles son escasos y quienes los utilizan tienen que pagar impuestos adicionales en forma de derechos de emisión de CO2. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha afirmado que el aumento de los precios también se debió a una reducción inusual en la producción de energía eólica.

Es el ejemplo perfecto de cómo un enfoque ideológico de la cuestión medioambiental tiene consecuencias negativas en la vida de los ciudadanos y las empresas. Introducir nuevos impuestos para combatir el cambio climático no es la solución. De hecho, es necesario evitar el aumento de la presión fiscal que afecta a ciudadanos y empresas. El aumento del precio de la energía provocará graves problemas en las empresas, con el riesgo de que algunas pymes se vean obligadas a cerrar con la consiguiente pérdida de numerosos puestos de trabajo. Por lo tanto, se necesita un enfoque que no introduzca nuevos impuestos sino que, por el contrario, premie el buen comportamiento.

Educación medioambiental. Se insiste cada vez más en la necesidad de introducir una clase de educación medioambiental en la escuela. El riesgo es que detrás de la temática medioambiental hay un intento de abordar temas de muy distinta índole en las escuelas con el objetivo de adoctrinar a los jóvenes. En lugar de llenar la cabeza de los alumnos con ideas medioambientales que olvidarán inmediatamente, deberíamos implicarlos en iniciativas y acciones concretas como limpiar parques, recoger plásticos y ayudar a su comunidad.

Enfoque revolucionario. Los militantes de Extinction Rebellion ocuparon primero las salas de redacción de algunos de los principales medios de comunicación italianos y después, bloquearon las carreteras por las que se accedía a la conferencia pre-Cop. Se trataba de “recordar que la crisis climática debe ser la máxima prioridad de la agenda mediática”. En democracia no se ocupan las redacciones de los periódicos. Muy al contrario, se defiende la libertad de expresión y la posibilidad de disentir frente a este enfoque revolucionario y jacobino del tema medioambiental, que es lo opuesto al conservadurismo verde con el que estamos comprometidos.

A la visión de Greta Thunberg y al ecologismo ideologizado actual, es necesario contraponer una perspectiva conservadora que parte de lo local antes de lo global y tenga en cuenta las necesidades de las clases más débiles y de las empresas, como señala Roger Scruton en su libro, cada vez más actual, Filosofía verde. Como ha sucedido en el campo de la cultura, no podemos permitir que la izquierda se adueñe del tema medioambiental que siempre ha sido importante para el mundo conservador desde el punto de vista cultural. Ahora también debe ser importante desde el punto de vista político.