Entrevista a Silvio Maresca








ENTREVISTADOR: Siempre estuve intrigado con una imagen que aparece al leer a Nietzsche. Graciosa y misteriosa al mismo tiempo.

SILVIO MARESCA: ¿Cuál?

E: La de ese hombre que camina con un farol en la mano y de pronto a los gritos y corriendo se mete entre un grupo de personas a quienes anoticia que Dios ha muerto y ¡ustedes lo mataron! les dice. Creo que la idea era un poco así y me parece que la frase estaba escrita de esa manera. ¿Esto es así? Y además ¿qué significado tiene?

SM: Si, eso es así. Es el parágrafo o apartado 124 de una obra de él que para mí es la más importante. “La gaya ciencia” o “La ciencia jovial”, como se traduce a veces. Es una obra de mil ochocientos ochenta y dos, e inmediatamente anterior a “Así habló Zaratustra” y es la primera obra donde él anuncia “Gott ist tot” o sea, “Dios ha muerto”. No obstante en los apuntes inéditos ya estaba.

Y claro, es un loco que busca con un farol en plena luz del día a Dios, y a la vez

proclama que ha muerto y que son los hombres, somos nosotros, quienes lo hemos

matado. Y ahí se hace él una serie de preguntas. Ahora no las recuerdo, son todas

magníficas. La que sí recuerdo, porque siempre me impresionó muchísimo, es

una pregunta que él hace: ¿quién ha borrado con la esponja todo el horizonte?

Nietzsche es muy amigo de la metáfora porque es un gran escritor además, y yo creo que eso es una de las metáforas más trascendente sobre lo que significa en él, la muerte de Dios, acontecimiento que no celebra o por lo menos es ambiguo. Nietzsche es muy ambiguo. Sobre todo cuando uno lee sus cuadernos o los fragmentos póstumos.

Es muy ambiguo en muchas cosas. Digámoslo mejor, no es que celebra la muerte de

Dios, más bien lo desconcierta.

Ese borramiento del horizonte resume todos los valores tradicionales, los que se

estructuraron en la cultura occidental durante 1500 años y si bien por momentos celebra esa muerte, o lo que es lo mismo, la disolución de los más altos valores que rigieron la vida de los hombres durante 1500 años, digo, por momentos lo celebra porque al mismo tiempo piensa en la posibilidad del advenimiento de un hombre superior. Digamos que sea capaz de engendrar nuevos valores.

Entiende que los valores greco cristianos, están definitivamente perimidos.

Cosa en la que podemos estar de acuerdo o no, pero eso es lo que él piensa. Ya no hay posibilidad de reciclarlos o recuperarlos. Así como celebra esta situación porque abre la posibilidad de la aparición de un hombre distinto, de un hombre más fuerte, digamos, más poderoso, más afirmado sobre sí mismo. Por otro lado lo lamenta tremendamente, porque ese borramiento del horizonte en términos más conceptuales sería el advenimiento del nihilismo. Es decir, el horizonte es uno, que es una línea, una concepción, una continuación, y una contención, si se borra con una esponja, es decir con nada, viene el nihilismo.

E: ¿Qué sería eso y cuáles sus consecuencias?

SM: Lo que ve venir es la posibilidad del superhombre casi como una esperanza.

Porque si no viene el nihilismo ¿Y qué es el nihilismo en Nietzsche? Para él significa

muchas cosas, que ya veremos. Se inspira en la vertiente rusa del nihilismo. De la cual

habla mucho Albert Camus. Que es otro de mis filósofos predilectos y sé que a vos

también te interesó. Él, en principio, considera que hay una devaluación de los más altos valores, que ve plasmados, entre otras cosas, en el igualitarismo, en la tendencia al igualitarismo, a la igualdad de derechos. Hoy tan en boga, claro, y en boca de mujeres que yo creo que son, hoy por hoy, las grandes artífices del nihilismo y en lo que se llama el movimiento democrático, es decir, él ve venir un aplanamiento donde todos los sujetos son cada vez más parecidos los unos a los otros, cada vez más iguales, digamos, esto que estamos un poco viviendo.

E: En función de lo dicho. Para él, entonces, la igualdad no es un valor.

SM: No, lo que pasa es que, todo valor, prescindiendo del contenido que le adjudiquemos, implica una jerarquía. La igualdad indiscriminada nos habla de la ausencia de valores. Porque todo valor, pongamos la honestidad, tiene una jerarquía, porque el honesto va a ser más que el deshonesto. Estoy diciendo lo más elemental que se puede decir.

E: En consecuencia también la ausencia de un orden.

SM: Claro, el valor ordena. Cuando los valores en una cultura se devalúan las sociedades entran en decadencia. Esto se ha vivido en el paganismo tardío, por ejemplo. Pero, en ese momento tuvimos el reemplazo del cristianismo.

E: ¿Pero ahora que Dios ha muerto cómo se planta el hombre frente al mundo? Todos intuyen la muerte de Dios pero en letra de molde lo puso Nietzsche. De hecho, es un sentimiento de todos los hombres a fines del siglo XIX. ¿Cómo se sustituye esa ausencia?

SM: No sé, porque no sé si era un sentimiento de todos los hombres a fines del siglo XIX. Porque a fin del siglo XIX, mil ocho ochenta, mil ocho noventa imperaba un optimismo desbordante y se pensaba que a través de la ciencia y la técnica, el hombre superaría esta ausencia. Esto era el positivismo como filosofía de la ciencia y la técnica.

E: ¿Pero eso no lo corre a Dios?

SM: No.

E: Entonces el pensamiento lo asesina.

SM: No, porque en aquellos años se creía que el desarrollo de la ciencia y de la técnica iban a resolver todos los problemas de la relación del hombre con la naturaleza y del hombre con el hombre. Pero al mismo tiempo se podía mantener la moral cristiana. Pensá en José Ingenieros, una moral sin dogmas. El afirmaba ue se podía mantener los valores de la moral cristiana sin la religión cristiana. Y eso se mostró imposible. Y eso Niezctche lo vio con una lucidez extraordinaria. Que el hundimiento de la religión cristiana implicaba también el hundimiento de la moral cristiana. Y entonces, ¿qué tenemos hoy?

E: Claro, claro, porque sospecho que ese enunciado hecho por un filósofo no es otra cosa más que el alma sensible de un hombre que ve más allá.

SM: Absolutamente de acuerdo. Es un diagnosticador, Nietzsche, lo que no es, es ateo aunque en su libro él dice Zaratustra, el ateo. En castellano ateo, tiene un significado muy especial y además un significado político muy significativo por la historia de España. Pero en alemán “ohne Gott” traducido literalmente, quiere decir sin Dios, el que se ha quedado sin dioses. Se podría decir que es algo muy distinto de la connotación que en castellano, por nuestra historia y tradición tiene la palabra ateo. Niestzche no es un ateo, no. Además habla elogiosamente de los dioses griegos. Más bien podríamos decir que es un neo pagano, en ese aspecto. Pero en el fondo es un hombre religioso.

E: ¿Los dos grandes cuerpos ideológicos que irrumpen en el siglo XX, marxismo y nacionalismo, están vinculados con la muerte de Dios?

SM: Absolutamente. Con la Primera Guerra se derrumba el liberalismo y volviendo al párrafo 124, como decíamos de “La Gaya Ciencia”, (recomiendo efusivamente su lectura.). El loco que anda con el farol en la luz del día, con un farol buscando a Dios. Al final de todas esas preguntas que formula a los otros y a sí mismo se dice: He llegado demasiado temprano. Los hombres todavía no están en condiciones de comprender esta situación.

Yo entiendo que esas ideologías que gobernaron el siglo XX, el bolchevismo y el nacional socialismo, las pienso en términos que introdujo Freud que es el término de denegación o de negación.

Entonces, considero que los grandes movimientos totalitarios basados en ideologías totalitarias fueron una denegación de la muerte de Dios.

Entonces ya no sólo, Dios, está vivo, sino que lo vamos a instalar en la Tierra. Cuando se quiere instalar a Dios en la Tierra, se produce el mayor cortocircuito posible. Ahora, esto estaba preparado por el idealismo alemán, ya que Fichte ha sido uno de los que más claramente lo pensó. Schelling del mismo modo. Estaba preparado conceptualmente, porque en el idealismo alemán, a principios del siglo XIX, Dios necesita de la historia para realizarse él mismo o sea ya estaba ahí la idea de la conjunción de Dios con la historia.

Ahora, cuando se diviniza la historia, las consecuencias son terribles, este es un factor; otro es cuando la filosofía y lo más excelso de la religión pasa a manos de las grandes masas. Necesariamente se engroseriza. Y eso es lo que sucedió en el siglo XX también. Es decir, la filosofía y la religión se transforma en ideología porque caen en manos de las masas y las masas rebajan todo, por más reaccionario que suene. No me interesa.

E: Para el marxismo y el nacional socialismo que estos valores permearan a las masas era el objetivo central de su acción como así mismo la materialización de su obra. Y vos estás diciendo casualmente lo contrario, que se engroserizan cuando esos principios se masifican.

SM: Se transforman en algo rígido que simula la estructura axiomática de un sistema científico. Pero es una burda imitación. Pues cuando yo te digo que hasta los dogmas religiosos más estrictos, admiten excepciones, pensé en Abraham. Por ejemplo cuando Dios le ordena matar a su hijo. Ante la obediencia de Abraham, Dios afloja. Es eso que tan maravillosamente tomo Kierkegaard en su libro “Temor y Temblor”.

E: ¿Cómo influye la Primera Guerra Mundial, en esta visión del siglo XX? ¿Y particularmente Nietzsche? Puesto que después de la Primera Guerra, Toynbee y Spengler, entre otros, observaron que el mundo estaba en crisis y en franca decadencia.

SM: Y por eso el auge o un primer auge del pensamiento de Nietzsche, justamente en el período de entreguerras donde es retomado, primero por literatos como Thomas Mann o André Gide. Pero también después por filósofos como Martin Heidegger y sobre todo por Jaspers y Spengler mismo.

¿Por qué? Porque, hubo dos grandes pesimistas en el siglo XIX, en medio de esa apología del progreso. Uno fue Schopenhauer, que fue el maestro de Nietzsche, y en cierta forma Nietzsche también, aunque en él hay una ambigüedad, porque aparece este optimismo por la posibilidad de que emerja un hombre superior, pero también del pesimismo, de ver que una civilización se agota, se acaba y se acaba de la peor manera.

E: Ve una tragedia.

SM: No, él no veía aún la tragedia. Sí, observaba que el socialismo era decadente. Él hablaba de la socialdemocracia despectivamente, pues era más decadente que la democracia, y el anarquismo aún más decadente que el socialismo.

Despreciaba a estas ideas porque eran aplanadores en su afán obsesivo por la igualdad y carentes de valores.

Hablar de los valores es muy complicado, porque el valor cuando pierde lo que es, es decir, su esencia: Valer, no por eso se destruye físicamente, no desaparece de escena. Razón por la cual hoy seguimos invocando el bien, la belleza, la justicia, el amor, los valores tradicionales y, sin embargo hacemos cualquier otra cosa. Por eso yo he insistido tantas veces que la esencia de la corrupción está en eso, cuando los valores ya no valen pero se siguen sosteniendo como tales, aunque la conducta va por otro lado. Y ahí tenés la esencia de la corrupción.

Pasa lo mismo en la decadencia del paganismo. Por eso no se puede atribuir la corrupción a la maldad humana.

E: ¿Vos decías que en el mundo antiguo cuando la existencia de Dios y la creencia en él regían la conducta de los hombres, uno se preparaba para el bien morir, es decir, ingresar al Reino de los Cielos? El bien morir era morir sin pecado. El Paraíso Terrenal, por así decir, estaba en el Reino de los Cielos. Ahora estas ideologías plantean que el Reino de los Cielos va a estar en la Tierra. ¿Es ahí donde vos decís que eso es una tragedia?

SM: Claudio, siempre aparece ahí el obstáculo. ¿Cuál es? Por un lado, el bacilo maldito del judío, que impide la realización de Dios en la Tierra o el burgués que del mismo modo actúa en la sociedad capitalista. Entonces ¿qué hay que hacer con aquel que impide la realización de lo absoluto?

E: Matarlo.

SM: Liquidarlo, claro. Por eso el siglo XX fue el siglo de la criminalidad. Lo que lo caracteriza es la más brutal criminalidad.

E: Pero se hacía en virtud de valores…

SM: Se hacía en virtud de valores hipertrofiados. Hipostasiados e hipertrofiados.

Como todo fundamentalismo restitutivo. Por ejemplo, el fundamentalismo islámico, no tiene nada que ver en con la sustancialidad, la forma de vida del hombre islamista. Es un intento de restitución que denuncia más bien el nihilismo subyacente. Lo mismo pasó con esas grandes ideologías. En realidad, de fondo denunciaban el nihilismo que avanzaba raudamente.

E: ¿Las ideologías son restitución de la religión?

SM: De la religión y de la filosofía Por eso se apoyan tanto en la filosofía. Ahora, evidentemente, como decías vos, digamos, en entreguerras aparece valorado Nietzsche, para luego Schopenhauer, porque aparece un pesimismo terrible. Sobre todo en Alemania, que sufrió las consecuencias del Tratado de Versalles.

E: Ahora Lenin, como jefe del bolcheviquismo, expresa todo esto que vos has estado diciendo: la dureza de un sistema ideológico transformado en la dureza del carácter de un personaje. Lenin tenía un vínculo con un escritor ruso que se sumó en un primer momento a la revolución bolchevique, pero tomó distancia de ella por la inhumanidad que estaba llevando adelante el régimen bolchevique. ¡Hay que exterminar a los burgueses, que son los enemigos del sistema comunista! Y no hay que tener en esto ningún sentimiento de culpa, porque los culpables son los que mueren porque impiden el progreso de la humanidad.

Gorky, que era el escritor de marras, le sugería, para tratar de suavizarle el alma, que escuchara música. Lenin le contesta que no y le explica por qué no lo hace: la música nos induce a decir cosas espirituales, estúpidas y agradables y acariciar afectivamente la cabeza de la gente que puede creer que es una belleza el perverso infierno en el cual vive. Pero uno no debe acariciar la cabeza de nadie porque puede terminar con la mano mordida, de modo que entonces Lenin no escuchaba música.

SM: Fijate esa observación del perverso infierno, de manera que lo que hay que hacer es redimir la tierra.

E: Realizada la revolución, al poco tiempo se propone un proyecto pedagógico, elaborado por una educadora bolchevique llamada Slata Lilma. Ella aseguraba que el niño en el seno de una familia era un problema para el sistema socialista.

¿Por qué? Porque al amarlo la familia convierte al niño en un ser egoísta y lo alienta a querer ser el centro del universo. Por lo tanto proponía la ruptura de la familia, de la familia tradicional. Llevar a los chicos a guardería y que los chicos desconocieran ya el valor de la familia porque no iba a existir más.

SM: Bueno ese es el proyecto de Platón, en la República, Platón, plantea exactamente lo mismo. Lo propone para la clase gobernante. Yo creo que ha sido sacado de ahí, seguramente. Digamos que los gobernantes no tienen ni familia ni propiedad privada. Así pensaba Platón.

E: Bueno en el caso ruso es para todos…

SM: Platón pareciera más realista, lo proponía sólo para los gobernantes pues creía que al tener familia y propiedad privada, piensan más en eso que en el bien común. Platón era un hombre desesperado. Hay que entender mucho a Platón. Veía disolverse su sociedad sin remedio. Porque ahí también hubo una disolución de valores en Atenas del siglo quinto. Un gran proceso nihilista también. Esto pasó muchas veces en la historia.

E: Entonces esto que pasó muchas veces podría explicar a la Revolución Francesa y a la Revolución Soviética. ¿Hay algún vínculo?

SM: Absolutamente, absolutamente. Porque no conozco mejores posiciones acerca de la Revolución Francesa que la de Hegel en la “Fenomenología del Espíritu”. Sobre todo por el hecho de que la revolución bolchevique fue una réplica en un país atrasado.

Hegel muestra cómo el terror es consustancial a la revolución. ¿Por qué?

Pensemos en la francesa, Hegel la comprende como el planteo de la libertad absoluta identificada con la razón. Y en ese sentido, la retro tracción respecto de cualquier enajenación posible. Para Hegel enajenación significaba cualquier rasgo de singularidad que pudieran tener los sujetos. Por lo tanto, todo el mundo, además de mero ciudadano identificado con el Estado, la libertad absoluta, la razón, la voluntad general de Rousseau, además de eso, es panadero, sastre, escribano o filósofo, ya por eso resulta sospechoso, porque tiene un rasgo particular que lo aparta, que lo recorta. Tiene mucho que ver con lo que estabas leyendo. Tiene un rasgo particular que lo separa de la voluntad general, por lo tanto es sospechoso. Por lo tanto, el terror es inevitable, la guillotina manda. Y en Rusia pasó exactamente lo mismo. A la revolución le sucedió el terror. Volviendo a lo que hablábamos antes, es el planteo de instaurar absolutos en la historia.

E: Cambiando un poco de tema o mejor dicho abordándolo desde otro lado. A lo largo de nuestra historia siempre se hicieron pactos y acuerdos. El Pacto del Pilar, el Acuerdo de San Nicolás, el Pacto de San José de Flores. Bueno, siempre se intentó frenar los conflictos por medio de pactos y acuerdos.

El otro día la ex presidente que se impulsa como candidata a vicepresidente, no habló de pactos ni de acuerdos, habló de Contrato Social. Y a mí esto me dio como una cosa de Voluntad General de Rousseau, incluso quizás exagerando de Robespierre. Porque si de un acuerdo se trata, como vos decís, viene el panadero, viene el sindicalista, viene el empresario, pero el contacto social lo asimilo a esto que estas manifestando a un totalitarismo político.

SM: Por eso la gran diferencia entre lo que es una comunidad organizada y un contrato social.

E: Me interesa esto que estás diciendo.

SM: Un viejo general que estuvo entre nosotros y que tenía algo en el cerebro. Justamente señalaba que no se puede tomar al hombre sólo como ciudadano porque el hombre de carne y hueso no es solo ciudadano, sino que puede ser albañil, carpintero, abogado, empresario o sacerdote. Por eso la idea de la comunidad organizada es que cada hombre de carne y hueso, a través de sus representantes legítimos, pueda, no cogobernar, porque no es una cuestión corporativista como fue en el fascismo, sino funcionar como entidad intermedia entre el individuo de carne y hueso y el Estado.

Esto sería una democracia ampliada. Ciertos sectores ultra liberales que no comprenden esto acusan a esta perspectiva de corporativismo. Es un error. La gran diferencia es que los sindicatos, que son la expresión quizás más clara en la Argentina de ese proyecto de la comunidad organizada no dependen del Estado. En el fascismo sí dependían directamente del Estado. Y es una gran diferencia. No solo los sindicatos sino, como decía Perón, las organizaciones libres del pueblo.

E: Absolutamente, el otro día estaba leyendo una carta del General Perón de julio del 69 que la envió a un intelectual de izquierda de aquella época, se llamaba Antonio Caparrós, supongo yo que debe ser el padre de la actual Caparrós, supongo, pero no lo sé. Era una respuesta de Perón a este hombre.

Por la carta de de Perón, uno se da cuenta que el tal Caparrós hacía una crítica muy fuerte a Vandor y al sindicalismo en términos generales. En esa extensa carta, Perón, le decía: “Mire, (por esto supongo que el progresista de izquierda lo criticaba a Vandor) Vandor ha sido elegido por la UOM. Si la UOM quiere a Vandor, yo que tengo nada que decir”. Y como se ve que el dirigente de izquierda dejó, en su carta, correr la idea de que estaba bien asesinado. Perón le dice: “justo vienen a matar a Vandor cuando estaba cumpliendo a pie juntillas las órdenes que yo le había dado. Vandor siempre fue peronista”. Los que lo han matado no son peronistas y esta carta es a un mes del asesinato. Te cuento esto por lo que vos estás diciendo. Es decir, los sindicatos en la época de Perón no eran apéndices del Estado.

SM: Vos sabés que a partir de los setenta, con la introducción de ciertos intelectuales de la clase media en el peronismo, se produjo un problema serio también de índole ideológica. Yo suelo decir que los peronistas de izquierda no son ni peronistas ni de izquierda, ese es el problema que tienen. No son ni una cosa ni la otra.

Pero evidentemente no tienen el proyecto de la comunidad organizada. Pero volviendo a lo que veníamos conversando. Evidentemente estructurar una comunidad supone la orientación según valores, colectivos e individuales y eso es lo que tenemos que reconstruir en el hombre argentino. Esto también lo decía un viejo general. Esto es lo que tenemos que reconstruir en el hombre argentino, que cada vez es más anárquico, más anómico en este siglo XXI, y por eso tienen tanto peso las mujeres también ¿No?

E: ¿Por qué Silvio? no entiendo…

SM: Bueno, Niestzche decía en “Así habló Zaratustra” que ya no hay varones. Por eso se masculinizan las mujeres. (Risas). Yo sé que esto a las de pañuelito verde no les debe caer muy bien. Tradicionalmente la sociedad fue patriarcal e insisto, la sociedad tradicionalmente fue patriarcal, y yo diría ¿y qué? ¿Tiene que ser matriarcal acaso? Digo, porque el otro día escuchaba que América Latina será femenina.

¡Dios nos libre y nos guarde!

Pero con todo este fenómeno que está sucediendo ahora ya no lo podemos pensar como ideología totalitaria, ya no nos sirve. Para pensar a las del pañuelito verde, para pensar el feminismo ya no nos sirve la idea del totalitarismo.

Estaba pensando en la locura femenina. Dionisos, el dios Dioniso, dios griego, cuando se malquistaba con una polis, con una ciudad, lo que hacía era enloquecer a las mujeres que eran llamadas las ménades, ellas se iban de la ciudad y se volvían completamente salvajes, amamantaban a las fieras y mantenían relaciones lésbicas entre ellas. Enloquecidas por Dioniso, que era bastante maligno, se vengaba de esa manera. ¿Pero porque atacaba por ahí? Porque la mujer es mucho más propensa a la locura. También se puede pensar en el punto de vista del psicoanálisis por la debilidad de su superyó. Digamos, que tiene que ver con no haber pasado por el proceso de castración.

E: La tradición judeocristiana de alguna manera también se hace cargo de esto. Porque cuando Dios expulsa del paraíso terrenal a Adán y a Eva, fue porque la que cayó tentada por el demonio fue Eva.

SM: Sí, sí, sí, sí, la tradición judeo cristiana es paternalista, patriarcal. Lo que yo quiero saber, y ahí esta puesta mi atención, es si el caos moderno es una señal de las ménades.

E: Veamos esto desde otro lado. Y dame tu opinión. Ciertamente ella, la mujer es seducida por el demonio, travestido en serpiente. En la línea que vos estás planteando, el demonio la induce a comer del árbol que Dios expresamente les había prohibido, el que les abriría los ojos y serían como dioses al conocer la esencia del bien y del mal. Podríamos decir: elegir, porque hasta ese momento en el paraíso terrenal no elegís. Eva seducida convence a Adan. ¡Listo! ¡Dios los expulsó! Pregunta: ¿la mujer no es, también, portadora de la libertad?

SM: ¡Y si lo querés ver así!

E: No, no, yo te pregunto.

SM: No yo creo que no. El tema de la libertad es muy complejo y complicado. Merece otro programa.

E: Volviendo al comienzo. En el asunto de los valores que se veían caer o que vio caer Nietzsche. ¿Cuáles fueron esos valores que la cultura occidental estaba perdiendo?

SM: Los podríamos resumir en lo que Aristóteles pensó como las universalidades supra genéricas y que después el pensamiento medieval lo llamó los trascendentales, que son, lo uno, el ser, el bien, la verdad, la belleza, básicamente eso. Que son universalidades que van más allá de los géneros que todavía tienen un sentido unívoco.

E: Silvio: traje el tema de la libertad porque en la sociedad moderna se cometen los más grandes errores en su nombre. Porque al parecer la libertad me da derecho a todo. Pero en realidad, si soy un ser social, tengo obligaciones y responsabilidades. Pero en nombre de la libertad aligero la carga de responsabilidad. Y si efectivamente ha sido la mujer el vehículo de la libertad, llevada al extremo, va en la línea de lo que vos estas planteando. Por ejemplo las del pañuelito verde. Exigen la aprobación del aborto apoyándose en el derecho y la libertad.

SM: Fijate la paradoja, al mismo tiempo que se dice Ni Una Menos, se predica el asesinato del niño por nacer. Es una concepción absurda, una gran contradicción. Insostenible. Aclaremos otra cosa, el padre, la autoridad del padre, que su pérdida tanto se lamenta en muchos ambientes hoy, especialmente en ambientes un poquito más cultivados, digamos, psicoanalítico, por ejemplo es consecuencia de esta decadencia de los grandes valores, porque en ¿dónde encarnaban esos valores? ¡En el padre! En quien portaba el orden. La mujer es anárquica por naturaleza y necesita ser conducida. Caso contrario, cae bajo las garras de Dionisos, es decir, la locura, retorna de alguna manera al estado pre civilizatorio. Esa es mi idea.

Y lamentablemente los chicos jóvenes son tremendamente afeminados, digamos, no tienen coraje, no tienen una postura varonil. Son afeminados, no quiero decir que sean homosexuales. Entonces, tampoco tenemos la posibilidad de contener esta realidad que estamos viviendo. Por eso digo que estamos en un momento distinto del de las grandes ideologías totalitarias. El movimiento feminista me preocupa muchísimo, porque creo que es una de las cosas de fondo que están pasando en las sociedades occidentales y creo que esto es un testimonio más del nihilismo. El nihilismo va tomando distintos aspectos a medida que avanza el nihilismo mismo, que Niestzche comparaba con el desierto. El calculaba 200 años de nihilismo. Estaríamos justo en la mitad del desierto. Decía, además, que el desierto crece ¡ay de quien albergue desiertos!

Entonces, seguramente el siglo XXI va a ser el siglo de protagonismo de la mujer, y por lo tanto del avance del nihilismo. Si no encontramos un programa distinto o una posibilidad de crear nuevos valores estaríamos en problemas.

E: A mí en realidad, en esto del feminismo, lo que me preocupa es el discurso igualitario que estas mujeres del pañuelito verde levantan como estandarte. Porque la verdad que no hay nada más desigual que un hombre de una mujer. Por otro lado, me parece que están usando mal la palabra, y que lo hacen adrede. En tal caso, lo que habría que plantearse es la equiparación. Por ejemplo a igual trabajo igual salario. En síntesis igualdad no. Equiparación y equidad, sí Bueno, por eso digo. Me parece que el planteo y la palabra a ser utilizada por el movimiento feminista debería ser equiparar, pero no igualdad. ¿Qué quieren igualar? ¿Lo que es imposible? Por eso al comienzo te preguntaba si para Nietzsche el concepto de igualdad era un valor.

SM: No de ningún modo, para Nietzsche la igualdad no es un valor.

E: Queda claro. Podríamos decir, entonces, que el matrimonio es un canto a la desigualdad pues no hay nada más desigual a una mujer que un hombre.

SM: Bueno, ahora ya no (Risas). Lo que hay que señalar es que la desigualdad no quiere decir que uno sea más que el otro, sino que es distinto.

E: Muy claro. Por eso creo que la palabra igualdad puesta en boca del feminismo tiene una intencionalidad clarísima y si se quiere delicada puesto que no somos iguales, ni lo podemos, ni debemos ser. Entonces, ¿para qué? ¿para qué insistir?

SM: Si, por otra parte hay mucho resentimiento, mucho revanchismo. Y un desconocimiento absoluto de la historia, del poder que han tenido muchísimas mujeres en la historia. Eso es un tema tuyo. Cuando me asomo un poquito a la historia veo a mujeres que han tenido muchísimo poder. Finalmente te diría, Claudio, que el feminismo moderno va más allá del totalitarismo, aunque lo incorpora, su componente central es el nihilismo, esto es el caos y el desorden absoluto, consecuencia de destruir lo poco que queda en pie de la cultura occidental.

E: Bueno, Silvio, llegamos al final del programa. La verdad que te agradezco enormemente y nos has hecho pensar, nos has hecho pensar mucho sobre esto.

SM: Te agradezco a vos porque lo que dije acá en la universidad no puedo hablarlo, porque me echan.

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