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¡Hasta 2023!


 

El calendario tiene sus reglas, que no son arbitrarias puesto que contribuyen a moldear la vida de una sociedad. Diciembre es un mes de balance y las fiestas navideñas un prólogo del año que vendrá. En esa rendición de cuentas la Argentina volvió a tener sus números en rojo. No sólo los números fiscales, ni el índice inflacionario en ascenso, ni la pobreza creciente, sino también, y fundamentalmente, una situación de descreimiento colectivo que promueva la migración de los jóvenes, la fuga de capitales, la parálisis de la inversión y hasta una crisis de sentido mismo de la vida que se traduce en el aumento de las adicciones.

Pero ese panorama plagado de negatividades está acompañado por algunos síntomas estimulantes en relación al futuro. Más allá de las elucubraciones electorales y de la discusión sobre las candidaturas, las encuestas insinúan un cambio cualitativo en la orientación de la opinión pública. El hecho de que la principal preocupación ciudadana sea la inflación, seguida de cerca por la inseguridad ciudadana y luego por la corrupción, así como la percepción mayoritaria acerca de que los planes sociales no sirven para enfrentar el desafío de la pobreza ni el intervencionismo estatal promueve la reactivación de la economía, constituyen indicios de una modificación en las prioridades de la agenda política y un incipiente “giro a la derecha” en una franja significativa de la sociedad.

Ese deslizamiento si bien carece todavía de un correlato en la superficie política, empieza a manifestarse con distinta intensidad en las voces de algunos dirigentes que atreven a expresarse fuera de los cánones totalitarios del “progresismo cultural” y a abandonar los lugares comunes del pensamiento “políticamente correcto”.

Todo esto indica entonces que esa batalla cultural contra el “retro-progresismo”, en la que estamos comprometidos desde el Foro Patriótico Manuel Belgrano, no es sólo una simple, aunque indispensable, afirmación de la verdad contra la mentira y una reacción moral ante la decadencia, sino una acción inscripta en los a veces inescrutables nuevos vientos de la historia. Si caer en ningún optimismo ingenuo ni subestimar las enormes dificultades que tenemos por delante, pero animados por esa convicción que nos acompaña desde nuestro nacimiento y con la voluntad inquebrantable de seguir adelante en esa lucha, les deseamos felices fiestas y un venturoso 2023 para la Argentina y los argentinos.

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