top of page

¿La experiencia de Frondizi debe repetirse en un país que aún ansía alcanzar el desarrollo?

En “Frondizi. El estadista incomprendido” el especialista en relaciones internacionales y ex embajador argentino en Israel y Costa Rica explica por qué quedó trunca batalla contra el atraso y la dependencia.

 

“No me suicidaré, no me iré ni cederé” fueron las palabras que escribió el entonces presidente argentino Arturo Frondizi en una carta que envió a a Alfredo García, presidente del Comité Nacional de la UCRI expresándole su firme decisión de permanecer en su puesto. Pero el golpe de Estado llegó dos días después. El 29 de marzo de 1962 Frondizi fue derrocado por las Fuerzas Armadas, tras hacer frente a los planteos castrenses desde el inicio de su gobierno, en 1958, tras el acuerdo con Perón y ganar en las urnas.

Aquel golpe de Estado fue más que un golpe a la constitucionalidad; también significó la caída del proyecto desarrollista y del modelo estadista con el que había sido identificado el mandato de Frondizi, que había obtenido logros significativos en menos de cuatro años.

A 60 años de aquel punto de inflexión de la Historia argentina, el especialista en relaciones internacionales y ex embajador argentino en Israel y Costa Rica Mariano Caucino publicó Frondizi. El estadista incomprendido. En las más de 280 páginas, Caucino realiza una investigación detallada sobre los años de la presidencia de Frondizi, su reconocimiento, revalorización como figura política argentina y cómo el golpe implicó “destrozar una oportunidad”. El autor también describe hasta qué punto Frondizi quedó atrapado en el contexto histórico de la Guerra Fría y cómo el marco temporal que imprimiría las características ineludibles del tiempo en el que le tocó actuar.

Escribe el ex presidente argentino Mauricio Macri en el prólogo del libro que “al asumir Frondizi en 1958 éste comprendió que los odios que habían dividido al país debían quedar en el pasado” y que “Tempranamente -a pesar de que durante su actuación anterior había sido un activo parlamentario opositor al gobierno de Perón- Frondizi entendió que el peronismo era un hecho irreversible. Como lo había sido el radicalismo. Y que lo relevante era asumir la historia argentina con sentido acumulativo”. Macri también hace alusión sobre la importancia de la figura de Frondizi en su trayectoria: “Su ejemplo guió mis acciones desde que decidí ingresar en este fascinante y complejo mundo de la política”

¿Frondizi es hoy excesivamente elogiado como antes fue excesivamente denostado?, se pregunta Caucino en Frondizi. El estadista incomprendido y reflexiona:Frondizi fue tal vez un adelantado. El desenlace de su gobierno confirmaría entonces una máxima universal. Aquella que señala que el tiempo es impiadoso con quienes actúan sin tener en cuenta sus designios”.


“Frondizi. El estadista incomprendido” (Fragmento)

La cumbre de Uruguayana

La ciudad brasileña de Uruguayana (Río Grande do Sul), situada frente a la localidad correntina de Paso de los Libres, fue el escenario del encuentro entre el presidente Frondizi con su par Janio Quadros en la tercera semana de abril de 1961. Expertos en la materia coinciden en que la reunión marcó un hito en la historia de la integración entre las que eran entonces las dos naciones más importantes de Sudamérica y que el “espíritu de Uruguayana” se mantendría vigente hasta ser llevado a la práctica con la formación del Mercosur.

El esfuerzo diplomático de Frondizi reflejaba la vocación por la política internacional de quien sería el primer gobernante argentino en ejercer activamente lo que más tarde se conocería como “diplomacia presidencial”.

Conviene reparar en qué circunstancias se produjeron los hechos. A comienzos de 1961, Frondizi parecía afirmarse en el poder. Después de superar interminables planteos militares, su Gobierno había alcanzado una relativa estabilidad. Y al promediar su mandato previsto de seis años, su ambicioso programa de desarrollo había mostrado auspiciosos resultados. La Batalla del Petróleo estaba a punto de alcanzar el anhelado autoabastecimiento energético.

La reunión de Uruguayana era el resultado de intensas gestiones del canciller Diógenes Taboada, del embajador argentino en Brasil, Carlos Manuel Muñiz y Oscar H. Camilión.

Pero los hechos históricos no se producen aislados del contexto en el que se despliegan. Todavía el PBI argentino era equivalente al del Brasil. En tanto, Quadros había asumido el poder poco tiempo antes, sucediendo a Juscelino Kubistchek. Su llegada al mando había coincidido con la de Kennedy en los EE.UU. Algunas posturas de Quadros eran verdaderamente inquietantes para los parámetros de la época. Su declarado “neutralismo” era visto como una máscara que ocultaba tendencias izquierdistas.

A su vez, la cumbre de Uruguayana tuvo lugar en circunstancias singulares, en medio de la crisis derivada del fiasco de Bahía de Cochinos, un evento que provocó un serio daño en la imagen del gobierno norteamericano. Camilión ofreció su testimonio en su magnífica obra Memorias Políticas, de Frondizi a Menem. Conversaciones con Guillermo Gasió (1999). Recordó que Quadros había dado de inmediato indicios de “comportamientos erráticos”. “La aparición de Quadros introdujo un elemento de preocupación, porque lo que el nuevo presidente de Brasil puso en evidencia no fue una política naturalmente pro cubana (...), pero sí una tendencia manifiesta hacia lo que entonces se llamaba neutralismo, es decir, lo que a poco andar se llamaría no alineamiento”.

Frondizi estaba enterado de los planes norteamericanos de lanzar una operación militar contra Cuba. La saliente Administración Eisenhower se lo había mandado a decir. La iniciativa era sumamente riesgosa, un extremo que no convenció al presidente argentino. Según Camilión, Frondizi creía que una operación de ese tipo iba a ser “o bien una masacre sangrienta o un fracaso” y que en cualquier caso implicaría “consecuencias muy negativas para la región”.

En una atmósfera cargada de suspicacias propias de la Guerra Fría, la crisis en el Caribe amenazaba con contaminar la cumbre argentino-brasileña. La biógrafa de Frondizi, Emilia Menotti, sostiene en su obra sobre el presidente desarrollista (1998) que Quadros “había hecho un sondeo con respecto a la posibilidad de repudiar la invasión a Bahía de Cochinos por parte de los Estados Unidos”, algo que era inaceptable para el mandatario argentino.

Las posturas de Quadros implicaban potencialmente riesgos para Frondizi, cuyo desplazamiento al Brasil era observado por los ojos recelosos de las cúpulas de las Fuerzas Armadas. Albino Gómez reseñó que una advertencia había sido planteada por parte del secretario de Marina, Almirante Gastón C. Clement. Se señalaba que era “conveniente” postergar la entrevista con Quadros para evitar “nuevas y serias conmociones internas en el país”. En el seno de las FF.AA. se veía al nuevo jefe del Ejecutivo brasileño protagonizando un “franco viraje a la izquierda, comunista o procomunista”.

Pero a diferencia de otros, Frondizi no subordinó su política exterior ante las necesidades inmediatas de la política doméstica y descartó las presiones militares que lo conminaban a no encontrarse con Quadros. El propio Frondizi lo recordaría años más tarde: “la senda de Uruguayana no estuvo exenta de piedras. Poco antes de salir de Buenos Aires, algunos de los jefes de las Fuerzas Armadas me hicieron saber que de realizarse la entrevista no podían garantizar que la legalidad se mantuviera”.

Tales circunstancias obligaron a la diplomacia argentina a vigorizar sus esfuerzos por apartar los instintos “neutralistas” de Quadros en momentos en que éste mostraba una inclinación a “tender lazos cordiales fuera de la región con regímenes como el de Nasser en Egipto, o como el de Tito en Yugoslavia o el de Nehru en la India”. Camilión recordó que la política exterior argentina apuntaba a reafirmar el vínculo bilateral argentino-brasileño “sobre la base de la reafirmación occidental de los países”.


Quién es Mariano Caucino

♦ Nació en Buenos Aires, Argentina, en 1976.

♦ Es especialista en relaciones internacionales, abogado y profesor de Historia Contemporánea y Política Exterior.

♦ Se desempeñó como embajador argentino en Israel entre 2017 y 2019; y en Costa Rica entre 2016 y 2017.

♦ Es autor de los libros La Rusia de Putin: Mito y Realidad del Liderazgo Post-Soviético; Rusia Actor Global; La Argentina Pendular; Argentina 1950-1980: cronología y testimonios de un país inestable en tiempos de la Guerra Fría. De Perón a Videla. De la Guerra de Corea al boicot cerealero a la URSS; Argentina 1980-2013. Cronología de tres décadas de historia política y El Perón que no miramos. Política, diplomacia y economía en tiempos de escasez (1950-1955).

コメント


bottom of page