Un caminito

Gabino fue un joven laborioso y emprendedor. Nacido en 1881 en la provincia de Mendoza descubrió muy pronto, a los veinte años, las ventajas de ser un moderno viajante de comercio. Claro, no contaba con las ventajas que brindan las actuales rutas, por el contrario lo hacía por caminos difíciles, intransitables, apenas una huella en tierras polvorientas. Gustaba recorrer los llanos de La Rioja que pasaban de la seca a tormentones que hacían imposible la circulación. Una vuelta se hallaba en Olta y un terrible aguacero se abatió en la región. Desbordáronse los ríos e inundáronse los caminos. ¿Qué hacer? ¿A dónde dirigirse? A ningún lado. Permaneció unos días en el pueblo. Aburrido concurrió a una de las tantas tertulias que como costumbre perduraban en la provincia. Guardaba esa casa un viejo piano de cola, quizá el primero en llegar a La Rioja. Amante de la música, pero sin haber descubierto, aún, su sensibilidad por los acordes y la poesía esperó que alguien fuera capaz de tocarlo. Sucedió que una jovencita se aproximó al piano y una música de ensueños salió de su teclado.





En ese pueblo tan alejado de todo, Gabino, cercado por la naturaleza inhóspita, solo, enamoradizo y dueño de un alma sensible, cayó rendido de amor frente a la niña. Y cuentan que fue reciproca esa pasión arrolladora. Que tuvieron que mantenerla en secreto pues no eran bien vistos en los pueblos esos amores furtivos con un hombre de paso. Se escondieron. Fue un amor oculto, pero enorme. Profundo. Un amor de apenas unos días que quedó guardado para siempre. Cuando cesó la lluvia y el río bajó, Gabino se fue con la promesa de volver. Cumplió. Al año siguiente retornó a buscarla con la firma decisión de blanquear la relación con los padres y el pueblo. Ahora sin tapujos. Sin vergüenzas. Pero no la halló. Nada le dijeron. Se enteró que su amada había abandonado el pueblo con rumbo desconocido y con un hijo en sus entrañas.

Tan grande fue el dolor de Gabino que allí mismo escribió:


Caminito que el tiempo ha borrado

Que juntos un día nos viste pasar

He venido por última vez

He venido a contarte mi mal


Desde que se fue triste vivo yo

Caminito amigo yo también me voy


Caminito cubierto de cardos

La mano del tiempo tu huella borró

Yo a tu lado quisiera caer

Y que el tiempo nos mate a los dos.