El ejemplo del Presidente uruguayo

Compartimos este breve video del Presidente de Uruguay Luis Lacalle Pou explicando a sus compatriotas cómo manejó la graduación del confinamiento en su país, con un sentido común, un plexo de valores y una visión de salida muy diferente a los planteos y actuaciones llevadas adelante por la dirigencia política argentina.





Como señala el integrante del Foro Patriótico Mariano Caucino en una publicación suya del 19 de julio pasado, “de la misma forma que los ciudadanos de la República Democrática Alemana (Alemania comunista) no eran peores que los de su vecina la República Federal Alemana (Alemania occidental), del mismo modo que los coreanos del Sur no son mejores que los del Norte, los argentinos no somos ni mejores ni peores que los uruguayos. Los países progresan o decaen en función de los sistemas políticos, jurídicos y económicos que aplican. Las mismas personas pueden triunfar o fracasar, de acuerdo a las medidas que adopten y al sistema en el que se desenvuelven. Los cubanos son prósperos en Miami y pobres en La Habana. Los chinos vivían casi en un sistema feudal con Mao y se enriquecieron desde que Deng Xiaoping lanzó sus reformas de mercado. Por ello lo más valioso que se desprende de las declaraciones de Luis Lacalle Pou son las ideas que promueve. La Argentina fue un gran país cuando adoptó un modelo constitucional republicano, un sistema económico de libertad económica y un esquema de inserción internacional inteligente para su época. Fue entonces cuando ese sistema convirtió a la Argentina en el imán de atracción para cientos de miles de inmigrantes que huían de la pobreza en Europa optaran por instalarse en nuestro país y constituyeran la sociedad exitosa de la que somos herederos. A su vez, el partido radical y el peronismo completaron las indispensables incorporaciones de la clase media y la clase obrera a la vida política. Hasta los años 60 o 70 la Argentina era un país infinitamente mejor que el de nuestros días. Había problemas, desde ya, pero había movilidad social ascendente y una clase media envidiable para los parámetros regionales. La sensación de decadencia sin freno que hoy asiste a los argentinos -cuya manifestación más contundente se refleja en la enorme cantidad de jóvenes que emigran a otros países- nos obliga a plantear las bases para un debate cultural. Las ideas de pleno respeto por la libertad individual y apoyo a la iniciativa de los particulares plasmadas por el mandatario oriental parecen contrastar con la insistencia vernácula de un gobierno que parece pretender controlar cada rincón de nuestra existencia. Mientras vemos que desde el poder se ataca a los que producen, se expolia a los que trabajan y se premia a los que no lo hacen, nada positivo puede ocurrir. La insistencia en perseguir el ahorro de los argentinos mientras destruimos nuestro signo monetario solo consigue prolongar nuestro letargo. Al mismo tiempo, en tanto, un peligroso discurso oficial propaga un relativismo cultural consistente en igualar para abajo, atacando la meritocracia, promoviendo la mediocridad, pavimentando el camino a la pobreza. Mientras el movimiento nacional siga reemplazando a la dignidad del trabajador por la exaltación del lumpenaje como sujeto de la historia, solo se conseguirá eternizar este presente que nos llena de pudor (…) Las ideas de la libertad apuntadas por el mandatario uruguayo acaso puedan despertar la necesidad de repensar los valores que guían a nuestros gobernantes. También resulta útil recordar que el apego a la legalidad tan característico de los uruguayos no resulta de un hecho de la naturaleza. Por el contrario, surge de la gran inversión que en materia de educación básica ese país ha realizado. Los argentinos tenemos la responsabilidad de convertir nuevamente al país inviable de hoy en una gran Nación. Para lograrlo debemos comprender cuáles ideas son las que conducen al progreso y cuáles a la postración. La historia es una sucesión de hechos que pudieron ser evitados. No estamos condenados al éxito ni al fracaso. Depende de nosotros y de las ideas que adoptemos.”

Quiénes Somos

El Foro es un espacio de encuentro de pensadores que, con variada pertenencia y plural mirada, reflexionan y trabajan con el anhelo de alcanzar el desarrollo de la Argentina y la unión nacional. Nuestra Patria, y en especial sus dirigentes, necesitan contar con concepciones y propuestas que se nutran en nuestras raíces y en los valores que nos engrandecieron, para superar la imposición de una ideología “progresista” que, con un discurso único y “correcto”, pareciera condicionar y atravesar toda la realidad política del país. La importancia de contar con una usina de ideas así inspirada, que revitalice el pensamiento y la acción al servicio del Bien Común, es lo que aquí nos une.

 

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