Reportaje realizado por Claudio Chaves al pensador francés Alain de Benoist







Alain de Benoist es un filósofo y pensador francés de altísimo nivel intelectual. Nació en Tours en 1943 y es autor de ciento cinco libros y más de tres mil artículos.





Prácticamente nada que haga al pensamiento occidental ha quedado fuera de su análisis, siempre incisivo y controvertido. Visitó nuestro país en cuatro oportunidades y en su última visita compartí un almuerzo junto a un pequeño grupo de intelectuales, políticamente incorrectos. Como ocurre con los creativos es muy difícil encasillar su orientación ideológica.


Señalado incorrectamente como el creador de la nueva derecha francesa, Benoist escapa a cualquier encorsetamiento dogmático. Se puede decir de él, como característica central de su pensamiento, que es un defensor a ultranza de la diversidad cultural hoy avasallada por una globalización con aroma a Wall Street y Hollywood.


A continuación el diálogo, vía mail, mantenido con el destacado pensador francés:


¿Podría explicarle al lector argentino que es la "Metapolítica", ciencia en la cual usted se destaca?

La metapolítica no es una disciplina científica, sino un método. Consiste en priorizar el trabajo sobre las ideas y en situarse entonces como observador y no como actor de la vida política.

La sociedad francesa actual atraviesa una crisis política que ha puesto en evidencia las movilizaciones de los "chalecos amarillos". Más allá de lo anecdótico o puntual que provocó el estallido ¿cuáles son las causas profundas del malestar y si guardan relación con las movilizaciones de los suburbios de París del año 2005?

La causa profunda de esta revuelta popular es la enorme brecha que se ha abierto entre la mayoría de los ciudadanos franceses y las élites políticas, financieras o mediáticas que funcionan según sus propios intereses. Por un lado, lo que se denomina "Francia Periférica", y por el otro las grandes ciudades globalizadas e incorporadas a la ideología dominante, que es también, como siempre, la ideología de la clase dominante. Esto no tiene relación con los disturbios de los barrios periféricos o las típicas manifestaciones. El movimiento de los chalecos apareció por afuera de la línea divisoria derecha-izquierda, al margen de los sindicatos y de los partidos. Para encontrar precedentes, sería adecuado remontarse hasta la revolución de 1848 o a la de la Comuna de París de 1871.

Se habla mucho acerca de la identidad nacional. ¿Existe, es identificable? De ser así ¿cuáles serían los valores fundamentales de esa identidad en una época donde el unilateralismo cultural se impone con mucha fuerza y los medios de comunicación uniforman el mensaje?

La identidad nacional es una realidad indiscutible, pero compleja. Se asocia a elementos históricos, culturales y religiosos que produjeron una mentalidad y una sociabilidad específica, una forma particular de habitar el mundo. Para definirla es necesario tener en cuenta la gente, a la vez como "ethnos" y como "démos". En democracia ella implica también una frontera territorial, la cual permite distinguir entre ciudadanos y no-ciudadanos.

Hace años que en el campo de las ciencias políticas y sociales se ha devaluado el concepto de pueblo o colectivo social. La idea de la salvación por todos al parecer se ha hundido en el pantano de un pasado oprobioso. ¿Es así o perdura en repliegues insondables?

Margaret Thatcher decía que "la sociedad no existe". Desde el punto de vista liberal, los pueblos, las culturas, las comunidades no existen como tales: son simples agregados de individuos deseosos de aumentar al máximo su mejor interés. La idea de finalidad de la existencia (telos) es ajena al liberalismo, tanto como la idea de bien común. Tal concepción es completamente contraria a la realidad: ninguna sociedad puede reducirse a una confrontación de intereses reglados por el contrato jurídico y el intercambio comercial.

La política de los derechos humanos es hoy una doctrina que abraza a todo occidente, ¿es esto bueno o malo a su buen entender? ¿Y cuáles han sido las razones de su generalización?

La ideología de los derechos del hombre se convirtió en la nueva religión civil de nuestro tiempo. Ella se basa en la idea de derechos subjetivos: el derecho sería un atributo de la persona en tanto que ella es una persona. En la Antigüedad, por el contrario, el derecho era exterior a las personas: se definía como la igualdad en la relación. Actualmente, la invocación de "derechos humanos" contradictorios unos en comparación con otros, en continua evolución, tiene por efecto romper el vínculo social y menospreciar la política en relación a lo jurídico y lo moral.

En este marco de los derechos humanos, el surgimiento y valoración de minorías ¿altera el orden democrático o lo consolida? Y por otro lado ¿cómo se amalgama una sociedad donde los derechos son más importantes que las obligaciones?

Desde un punto de vista liberal, es lógico que los derechos precedan a los deberes, ya que no necesitan de la presencia de otros para existir. Las reivindicaciones de las minorías pueden ser legítimas, pero la dictadura de las minorías es peor aún que la dictadura de la mayoría.

Por algunos de sus escritos se entiende que occidente se halla en una crisis de transición: por un lado los expertos o élite gobernante y por otro la gente que desconfía o ya no cree en ellos. ¿Cómo se sale de este problema?

En efecto, nosotros vivimos una época de transición. La ola de desconfianza generalizada, fruto de una crisis de representación, muestra que el tiempo de democracias liberales parlamentarias y representativas está a punto de terminar. Estas democracias liberales se han convertido en simples oligarquías financieras. Por todo el mundo, los viejos partidos tradicionales están en vía de desaparición. Una grieta vertical que opone el pueblo a las élites, está sustituyendo la separación horizontal izquierda-derecha que era el vector del antiguo sistema. La democracia "iliberal" orgánica y participativa, empieza a afirmarse. Estaremos completamente fuera del viejo mundo cuando este proceso sea logrado.

¿Cree que el modelo político Chino u otros autoritarismos orientales están más cercanos a las necesidades de la gente?

No hay un modelo político universal. El modelo político chino es excelente si conviene a los chinos, pero eso no significa que convenga a los otros pueblos. A lo sumo, deberíamos señalar que este sistema indica el camino de una modernización sin occidentalización.

Es usted un crítico del liberalismo pues le atribuye, entre otras cosas, la sobrevaloración del individuo por sobre el conjunto social o nacional. ¿Qué le ha pasado al liberalismo que en su origen, y especialmente en Francia, fue el eje sobre el cual se constituyó la Nación, Luis XVI fue acusado de traidor a la Patria y no a la Revolución y el concepto de Fraternidad habla de unión entre hermanos?

El título de mi último libro es "Contra el liberalismo", lo que responde a su pregunta. En él analizo ampliamente los reproches que pueden hacerse a esta ideología derivada de la filosofía de las Luces. La Revolución francesa atribuyó a la nación las prerrogativas que anteriormente eran del rey, pero lejos está de haberse inspirado solo de autores liberales como Diderot o Condorcet. También ha sido marcada por la filosofía de Rousseau, que no es liberal, así como por el ejemplo de la Antigüedad romana. En cuanto a la fraternidad, sólo es posible sobre la base de un patrimonio común; debe haber un "padre" para que los hermanos puedan existir. Pero se trata también de una noción equivocada: la historia de la fraternidad comienza con el asesinato de Abel por su hermano Caín!.

En su libro "Comunismo y Nazismo" usted afirma que estas dos corrientes ideológicas son herencia del iluminismo, esto es el liberalismo. ¿Cuándo hace ésta observación en qué lugar del pensamiento filosófico se ubica?

Sobre este punto, mi perspectiva se podría ubicar dentro de una corriente de pensamiento representada por autores tan diferentes como Pierre-Joseph Proudhon, Hannah Arendt, Ernst Jünger, George Orwell, Louis Dumont, Ivan Illich, Jean Baudrillard, Christofer Lasch, Jean-Claude Michéa.

¿Cómo se encuentra hoy Europa y qué opina del crecimiento de "Vox" en Andalucía?

La Unión Europea se encuentra actualmente impotente y paralizada, porque ha elegido ser un gran mercado en vez de una gran potencia. Europa es, por esta razón, el teatro de un gran cambio, debido al empuje de partidos "populistas". No tengo información precisa sobre el movimiento "Vox". Sus recientes logros son un síntoma, entre otros, del cambio drástico que acabo de mencionar.

¿Podría explicarnos por qué cuando Cataluña tomó la decisión de separarse de España, esto es ejercer la libertad de su autonomía, usted apoyó el separatismo que puso a España al borde de la quiebra como Estado Nacional? ¿No hay en esta posición una contradicción en su habitual defensa de los Estados Nacionales?

De ninguna manera apoyé la decisión de Cataluña de separarse de España! Al contrario, pienso que no le conviene hacerlo. Pero creo que son los Catalanes quienes deben decidir por ellos mismos. Desde siempre defiendo la causa de los pueblos, lo que implica que ellos puedan, como pueblos que son, pronunciarse libremente. Esto vale tanto para los Catalanes como para los Argelinos, los Bretones, los Corsos, los Flamencos, etc. Por otra parte, yo no soy un defensor incondicional del modelo de Estado-nación, y mucho menos del jacobinismo. La aparición de naciones que puso fin al orden feudal, coincide con el surgimiento de la modernidad. A este modelo de Estado-nación, yo prefiero el modelo imperial o federal.

¿Conoce usted qué fue el peronismo?

¡Qué pregunta! Por supuesto que conozco el peronismo y la doctrina justicialista. Tengo una gran admiración por el ex presidente Perón y un afecto muy particular por la extraordinaria Evita.

¿Tiene referencias sobre el canciller de Brasil designado por Jair Bolsonaro, Ernesto Araújo? ¿Qué opinión le merece el nombramiento y el triunfo impensado de un candidato imposible?

La elección y el triunfo de "candidatos imposibles" constituyen otro síntoma de la vida política actual. Sobre el nuevo ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Ernesto Araújo, es por lo que se, un ultra-liberal vinculado a los intereses de los agro-negocios (la bancada ruralista) al igual que su colega de Agricultura, Tereza Cristina. El hombre fuerte del gobierno de Bolsonaro, Paulo Guedes, es también un ultra-liberal formado en la escuela de Chicago.

El Papa Francisco tiene un discurso que al parecer choca con la tradicional visión liberal de la historia. Es un crítico de lo que denomina capitalismo salvaje que deja a gente fuera del sistema y al mismo tiempo dice que el dinero es estiércol del demonio. ¿Qué opinión le merece este cambio en la cima de la Iglesia?

Aprecio el discurso del Papa Francisco cuando critica de manera virulenta el capitalismo liberal y a la injusticia social. Me gusta menos cuando defiende la inmigración masiva en los países europeos.

Quiénes Somos

El Foro es un espacio de encuentro de pensadores que, con variada pertenencia y plural mirada, reflexionan y trabajan con el anhelo de alcanzar el desarrollo de la Argentina y la unión nacional. Nuestra Patria, y en especial sus dirigentes, necesitan contar con concepciones y propuestas que se nutran en nuestras raíces y en los valores que nos engrandecieron, para superar la imposición de una ideología “progresista” que, con un discurso único y “correcto”, pareciera condicionar y atravesar toda la realidad política del país. La importancia de contar con una usina de ideas así inspirada, que revitalice el pensamiento y la acción al servicio del Bien Común, es lo que aquí nos une.

 

Leer más.

 

NEWSLETTER

Recibí las noticias

  • White Facebook Icon
  • Blanco Icono de YouTube

Contactate con nosotros:

Editores Responsables:

  • Prof. Claudio Chaves

  • Dr. Miguel Ángel Iribarne