Un golpe con sabor a magnicidio








El 3 de diciembre se conmemora un año más del último intento de golpe de Estado en la Argentina perpetrado por el sector nacionalista del Ejército. No estaban solos, ya que mantenían un vínculo fluido con un grupo de dirigentes sindicales, con el evidente objetivo de asesinar al Presidente y al vicepresidente, como luego veremos. Esto que afirmo nunca salió a luz y puede ser discutible, sin embargo baso mis opiniones en declaraciones realizadas al autor de esta nota por Carlos Menem y Eduardo Duhalde.





En diciembre de 1990, el coronel Mohamed Seineldin se levantó en armas, según él lo acorralaron y no le quedó alternativa. Contaba con el apoyo secreto de un sector del sindicalismo liderado por Saúl Ubaldini y un estrecho grupo de dirigentes sindicales que lo rodeaban, entre otros Domingo Solimano, secretario General de UDA (Unión Docentes Argentinos) quien solía visitar al Teniente Coronel Aldo Rico, detenido en Campo de Mayo, con cuadros sindicales de distintos gremios, como le consta de forma personal al autor de esta nota. Visitas que en otras oportunidades se habían realizado al coronel Mohamed Seineldín quien reconoce haber conversado en reiteradas oportunidades con Aldo Rico. Muchos años después criticaría a este último por haber aceptado las mieles de la política. Pero todo había comenzado un tiempo antes.


EL PACTO


Dejamos de lado los levantamientos carapintadas de 1987 y 1988 y vamos directo al cuarto levantamiento el del 3 de diciembre de 1990.


El coronel Seineldín siempre afirmó haber llegado a un acuerdo con el doctor Menem antes que éste ganara las elecciones nacionales. Este arreglo consistía (Menem negó al autor de esta nota el pacto) en que Mohamed garantizaría dentro del Ejército la paz de los cuarteles para que pudieran celebrase con normalidad las elecciones y Menem se comprometía a nombrar a Ítalo Luder, ministro de Defensa; Humberto Romero, viceministro; y al general Isidro Cáceres al frente del Estado Mayor. Si eso fue lo acordado, Menem cumplió.


Sobre algunas declaraciones de Seineldin, Menem acepta su verosimilitud pues en las conversaciones que mantuve con él confirma lo dicho por el sublevado: "...que para salvar al gobierno futuro, de militares liberales golpistas, ellos se habían levantado en armas en diciembre de 1988''. Y Menem lo ratifica cuando me asegura: "Si yo no asumía antes de tiempo venía un gobierno militar''.


Hay que considerar, asimismo, que la campaña electoral del doctor Menem tuvo una subida dosis de caudillismo nacionalista, que Perón jamás tuvo, muy afín al relato revisionista que se había adueñado del peronismo. Su reivindicación de la lucha por las Malvinas encendió el alma de los militares malvineros y de sectores peronistas ganados por la tradición nacionalista del peronismo setentista. Naturalmente estos discursos generaron una gran desconfianza en sectores de poder tanto como en el liberalismo y profesionalismo militar. Seineldin afirma que él fue el garante de que no se movieran.


Haré un resumen ligero de aspectos que han estado conectados, sepa el lector unirlos para asimilar mejor lo ocurrido.


Al asumir la presidencia, Menem de manera imprevista pegó un giro olímpico que se daba de bruces con su campaña. Bunge y Born, la familia Alsogaray, Domingo Cavallo y George Bush eran sus nuevos amigos. Un sector del peronismo observó atónito la dirección que tomaba el gobierno. Para evitar mayores contratiempos e intentar sanar heridas, en octubre de 1989, Menem, sancionó la primera tanda de indultos y promovió el retorno al país de los restos de Juan Manuel de Rosas. Generales del proceso, los llamados carapintadas y dirigentes Montoneros salieron en libertad.


Si bien Seineldín nunca se refirió al tema del proyecto Cóndor, supuesto misil fabricado en Falda del Carmen, Córdoba, fue evidente que la decisión del doctor Menem de desactivar su producción, tomada en una conversación con Bush, provocó un significativo rechazo en los sectores militares y civiles nacionalistas o al menos antiimperialistas. Comenzaba lo que muchos años después Seineldín señalaría como el Nuevo Orden Mundial impuesto al país por Menem.


ZULEMA Y AMIRA


El levantamiento militar ha tenido sus lados oscuros y creo que jamás se aclararán. Hay un asunto que remite a Zulema Yoma y su hermana Amira. Veamos.


Menem había cumplido con lo acordado, pero el Ejército conducido por Cáceres, en octubre del 89 pasó a retiro a Seineldin y dio de baja a Aldo Rico y otros oficiales más. De modo que las cuestiones personales entre militares fueron agriándose.


Por otro lado en el centro del poder político, Zulema guardaba con Seineldín una doble amistad. Me relata Menem: "...a nivel de familia porque no era solo con Zulema era con la familia de Zulema, con los chicos, a los padres de Seineldín, los quería mucho y lo político era inevitable. Iba mucho a Olivos¨...''. Le pregunto si alguna vez Zulema le manifestó que Mohamed estaba enojado con usted. “No, nunca”.


El de Seineldín fue un levantamiento para tumbar al gobierno me manifestó Menem. ¡Me querían matar! ¿Cómo sabe usted eso? Los tiros que venían del Edificio Libertador se dirigían fundamentalmente sobre mi ventana.


Estas intenciones las confirmó Eduardo Duhalde, cuando en una entrevista me aseguró: "El Coronel Seineldín se levantó en armas con la intención de derrocar al gobierno. Pero esta sublevación presentaba contornos y argumentos que lo distinguía de las anteriores intentonas carapintadas. Los sublevados, en documentos y declaraciones públicas, objetaban las políticas implementadas por la Casa Rosada. Rechazaban las medidas económicas, los acuerdos políticos con sectores liberales y fundamentalmente el manejo de la relaciones exteriores. Criticaban el acercamiento a EE.UU. e Inglaterra. Al descender en la explanada de la Casa de Gobierno nos pusimos a tiro de los soldados amotinados que a metros del helipuerto disparaban sobre el aparato. Evidentemente estaban decididos a todo. El piloto de pronto dice: ¡Nos vieron! Yo no me había dado cuenta de nada pero lo cierto es que nos habían baleado la máquina y algunos proyectiles de FAL habían impactado en la carcasa del helicóptero. Apuntaban al centro del poder político del país. No había dudas que era un Golpe de Estado y querían matarnos''.


Algo parecido, pero bajo otras circunstancias, fue lo que pretendieron los sublevados el 16 de junio de 1955, al bombardear la Casa Rosada, eliminar al general Perón.


En 1990 la situación encontraba a peronistas del lado de los insurrectos, al menos en simpatías. Pregunto a Menem: ¿Cómo era su relación con Ubaldini? "Era muy buena yo lo lleve a River para que hablara, también lo hizo Lorenzo Miguel. Pero se fue alejando''.

¿Tuvo algo que ver Ubaldini con Amira Yoma? "Es muy probable. Yo desalojé de Olivos a Zulema porque era imposible una vida juntos. Imposible. Y desalojando a ella desalojaba a un ser despreciable como Seineldín, despreciable por lo que hizo después, un intento de golpe''.


¿Se desarrollaba en torno a usted y la familia Yoma una conspiración de palacio?


"Yo tenía a Seineldin en contra, de todos modos, es un tema muy difícil de encarar y máximo si esto que conversamos sale publicado...'' (Después de muchos años decidí publicar esta conversación).


Ubaldini se pone abiertamente en contra por su relación con Mary Sánchez y pícaramente me agrega: “Ubaldini sabía que venía el golpe si yo no asumía, y como yo también lo sabía, asumí''. Lo que revela el contacto de Ubaldini con los carapintadas, como ya he dicho al comienzo de esta nota y me consta de manera personal.


EL CONTEXTO


Finalmente para entender lo ocurrido ese 3 de diciembre es necesario observar la situación internacional. El 2 de agosto de 1990 Sadam Hussein invade Kuwait. Me cuenta Menem: "A los dos días de la invasión me llama Bush para pedirme que colabore en el desalojo de Irak de Kuwait. ¿Con qué Presidente le pregunto? Con lo que usted crea conveniente. Yo hablé con las FF. AA., y la Marina tenía disponibles dos fragatas misilísticas que las estaban reparando en el sur de Italia. Fui a verlas, hablé con los marinos y me contestaron que estaban a disposición y en condiciones de comenzar a navegar. Les hablé de Kuwait e inmediatamente iniciaron los aprestos y fueron al Golfo, a controlar la entrada a mil millas del teatro de operaciones''.


Por esta y otras cuestiones Seineldín afirmó muchos años: "Menem traicionó a la Patria''. Ubicándolo en una categoría más baja que la de un ciruja: "Me convocó para arreglar el Ejército pero se dio vuelta y fundió al país. Quien le pidió a Menem terminar con nosotros fue Bush que estaba en Brasil. Nosotros nos levantamos el 3 de diciembre porque Bush venía a arreglar el paquete definitivo de la entrega del país.'' Para agregar después, lo que pone en evidencia sus vínculos con algunos sindicalistas: "Menem destruyó todo el sistema gremial de sostén social''.


Fueron muchos en el peronismo y fuera de él que no estuvieron de acuerdo con la política implementada por Menem, algunos se sublevaron y otros crearon el Frente Grande y luego el Frepaso.