El Himno Nacional

La Asamblea Nacional Constituyente le encargó a Vicente López y Planes un himno que tuviera la jerarquía de canción nacional. La misma solicitud se le había hecho al fray Cayetano Rodriguez, quién frente a la composición de López decidió retirar el suyo sin siquiera darla a conocer. La música fue del catalán Blas Parera hombre de origen humilde que se había trasladado a Buenos Aires en busca de una vida mejor y que se sumó a la vorágine de la Revolución de Mayo por ser un liberal amigo de las nuevas ideas.





En esta ciudad se ganaba la vida enseñando piano. Y no le fue mal. Con su profesión consiguió novia puesto que una internada del Colegio de Huérfanas de Buenos Aires que tomaba lecciones de piano se enamoró del profesor y el profesor de ella. Se casaron al poco tiempo.


Daba clases a domicilio. Y así conoció a Doña Mariquita Sánchez de Thompson que era un poco el centro de la movida cultural porteña. En su casa se reunía lo más granado de Buenos Aires como también la elite política revolucionaria que había desencadenado los hechos de 1810.


Siendo profesor de la señora de Thompson se vinculó al núcleo activo, dado que Parera al no poseer piano usaba el de sus alumnas y fue en casa de los Thompson donde ejercitó los primeros acordes patrios. Algunos días después perfeccionó la partitura en la casa de De Luca quien, también disponía de un piano. Esta fue la pieza aprobada por la Asamblea del Año XIII.


El Himno Nacional se cantó por primera vez en la casa de los Thompson, acompañando Mariquita al maestro Parera con el arpa. Cuenta la tradición que estaban presentes Martín, dueño de casa, Vicente López y Planes, Blas Parera, Esteban de Luca, Bernardo de Monteagudo, Domingo Trillo, los Escalada padres y su hija, Remedios, en compañía de su novio el Coronel San Martín, la familia Saenz Valiente y los Riglos, entre otros.


Como todo en la historia de nuestro país se discute y se revisa, hay autores que niegan la existencia de esta reunión en casa de doña Marica, sin situar un lugar de estreno. De manera que hasta que un nuevo documento dictamine lo contrario nos quedamos con la versión narrada.


Tiempo después fue don Pedro Esnaola quién hizo los últimos arreglos de nuestra canción patria.