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Europa bajo fuego

Los violentos acontecimientos sucedidos por estos días en Francia no son nuevos, quizás sí, los más graves de los últimos veinticinco años. El Foro Patriótico incorpora a esta edición trabajos de tres autores, que en distintos momentos se pronunciaron sobre esta crisis que hasta el día de hoy no ha podido resolverse, por el contrario tiende a agravarse. América hispana si bien no padece en similitud estos conflictos sufre otros ocasionados por la misma cultura progresista que ha arruinado a Europa. El primer texto, escrito en 2004 por Oriana Fallaci, célebre y combativa periodista italiana, ha sido extraído de su libro La Fuerza de la Razón, La nota de Arturo Pérez Reverte, escrita en 2015, de su sitio web y la de Alejo Schapire, escritor argentino residente en París publicada por Infobae el 2 de julio de 2023, a esta última nota le adicionaremos una corta filmación realizada en una escuela de París y que Schiapire cita para inspirarse en su trabajo. Finalmente pondremos algunas filmaciones que han circulado en las redes de todo el mundo.

 

ORIANA FALLACI


Europa ya es una provincia, una colonia del Islam e Italia es la vanguardia de esa provincia, un punto de apoyo de esa colonia. Ese expansionismo que nadie ha conseguido nunca superar. Nadie. Ni siquiera los persas de Ciro El Grande. Ni siquiera los macedonios de Alejandro Magno. Ni siquiera los romanos de Julio Cesar. Ni siquiera los franceses de Napoleón. Porque este es el único arte en el que los hijos de Alá han destacado siempre el arte de invadir, conquista, subyugar. Su presa más codiciada siempre ha sido Europa, el mundo cristiano.

La Europa que hoy llora solo por los musulmanes pues es políticamente correcto, jamás lo ha hecho por los cristianos o lo hebreos o los budistas o los hinduistas, conviene, entonces, conocer los detalles de la caída de Constantinopla. Los habitantes que a la caída de la tarde mientras Mehmet II dispara cañonazos contra las murallas de Teodosio se refugian en la Catedral de Santa Sofía y se ponen a cantar salmos, a invocar la misericordia divina. El patriarca que a la luz de las velas celebra la última misa y para animar a los más atemorizados grita: No tengan miedo. ¡Mañana estarán en el Reino de los Cielos y sus nombres sobrevivirán hasta la noche de los tiempos! Los niños que lloran, las madres que les dicen entre sollozos: ¡Calla hijo , calla! ¡Morimos por nuestra fe en Jesucristo! ¡Morimos por nuestro Emperador Constantino XI, por nuestra patria! Las tropas otomanas que tocando sus tambores entran por las brechas abiertas en las desmoronadas murallas, arrollan a los defensores genoveses, venecianos y españoles, los masacran a todos a golpes de cimitarra, irrumpen después en la Catedral y decapitan hasta a los recién nacidos. Y con sus cabecitas apagan las velas. La matanza duró desde el alba hasta el anochecer. Solo se interrumpió cuando el Gran Visir subió al púlpito de Santa Sofía y les dijo a los matarifes: Descansen. Este templo ya pertenece a Alá.

Mirá, la actual invasión de Europa no es sino otro aspecto de aquel expansionismo. Más sutil, eso sí. Más falaz. Porque esta vez los que los están ejecutando no son los Mustafá, Solimán el Magnífico y los jenízaros. O mejor dicho no son los Ben Laden, los Sadam Hussein, los Arafat, los jeques Yassin, los terroristas que saltan por los aires junto a los rascacielos o los autobuses. So9n también los inmigrantes que se instalan en nuestra casa y que sin respeto alguno por nuestras leyes nos imponen sus ideas. Sus costumbres, su Dios.

Se corre peligro de muerte civil si se toca este argumento, la inmigración. Silo intentas, vas derecho ante un tribunal acusado de racismo-xenofobia-blasfemia. Hay que recordar las palabras de Bumedián que destituyó a Ben Bella tres años después de la independencia de Argelia dijo en 1974 ante la Asamblea de Naciones Unidas: Un día millones de hombres abandonarán el hemisferio sur para irrumpir en el hemisferio norte. Y no lo harán precisamente como amigos. Porque irrumpirán para conquistarlo. Y lo conquistarán poblándolo con sus hijos. Será el vientre de nuestras mujeres el que nos de la victoria.

El noventa y cinco por ciento de los musulmanes rechazan la libertad y la democracia, no solo porque no saben lo que es sino porque, si se lo explicas no lo entienden son conceptos demasiado opuestos a aquellos sobre los que se basa el totalitarismo teocrático. Demasiado ajenos al tejido ideológico del Islam. En dicho tejido es Dios el que manda, no los hombres.

En su inmensa mayoría son gente que no tiene intención de integrarse, defendiendo con uñas y dientes su identidad. La identidad que nosotros no defendemos. Quieren un Estado que consienta en legalizar la poligamia, sustituir el divorcio por el repudio, abolir la promiscuidad de los sexos no solo en las escuelas sino también en los lugares de trabajo y en los medios de transporte.

Por resolución aprobada el 15 de enero de 2003 por el Parlamento Europeo, recomienda a los Estados miembros que extiendan el derecho al voto a los extracomunitarios que lleven al menos cinco años en uno de sus países…el que lucha por el derecho a votar y ser votados es el Partido de los Comunistas de Italia que también querría reducir a tres años los diez actualmente necesarios para obtener la ciudadanía. La extrema izquierda española desilusionados por el aburguesamiento del proletariado y, por lo tanto, deseosos de entregarse a otras místicas ebriedades habían descubierto el Dios del Corán y habían pasado de Karl Marx a Mahoma.”

El texto continúa, es extenso, imposible de reproducir en su totalidad, baste decir que la crítica de Fallaci a la Unión Europea y a la ONU, por las presiones ejercidas sobre los países es inaguantable para las soberanías nacionales. Quien no responda a las normativas progresistas de la UE rápidamente es acusado de racista, xenófobo y discriminador. Estas reglamentaciones, inadecuadas, para la escritora, la ha empujado a escribir este libro que veinte años después recupera su vigencia.


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